Hoy día de diciembre de 2015 "El País" publica un artículo titulado "Se buscan empleados anuncio". Interesante para conocer cuales son las tendencias de la economía de mercado actuales en sus estrategias de marketing.
El fin de este Blog es un lugar público donde opinar y reflexionar sobre cualquier objeto: persona, animal o cosa por separado o interactuando entre sí, que pueda ser conocido por cualquier sujeto y que permita aprender y disfrutar del mismo.
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Pensamiento optimista.
El sábado día 5 de abril me encontré este artículo que me hizo reflexionar sobre la tendencia de nosotros los psicólogos de convencer a todos de tener un pensamiento positivo.
Solo dejo algún párrafo que me ha llamado la atención y que cuestiona nuestra manera de actuar.
De todas partes nos llega una formidable presión para “ser positivos”. Según los más supersticiosos, ello nos conviene porque pensar positivamente puede conducirnos al éxito (y ellos suponen que es allí adonde todos queremos ir) o a la superación de las adversidades. Estos supersticiosos, en general, saben por supuesto que tal cosa es mentira, es decir, no pueden ignorar que no existe relación de causalidad entre nuestro pensamiento y los hechos, propicios o desafortunados, que nos ocurren, aunque hagan circular —volando muy bajo— “teorías” que pretenden extraer del psiquismo una presunta “energía” capaz de detener las ruedas de un coche o el crecimiento de un tumor, y que son a la pobreza de espíritu lo que la “comida rápida” es a la miseria material, es decir, una manera muy poco eficaz y bastante dañina, aunque también muy barata, de engañar a la necesidad. Pero la ineficacia, como bien sabemos, nunca ha sido motivo suficiente como para desactivar la superstición.
(...) El oficial que, para cumplir la orden de tomar una colina en una guerra, grita: “¡Adelante!” al pelotón que se dirige a una muerte segura, ¿qué podría contestar a la tropa que objetase que si avanzan les matarán? “¿No seáis negativos?”. “¿Pensad positivamente?”. “¿Yes, we can?”. “¿Sí se puede?”. En una época que se dice tan poco heroica como la nuestra, no conseguimos desembarazarnos del prejuicio épico que convierte en la peor de las vergüenzas el darse por vencido y “tirar la toalla”, incluso cuando la victoria es imposible o inmoral. Y como antaño sucedía con los magos y los augures, en situaciones desesperadas o insufribles —o sea, cuando ya nada se puede hacer— aparecen, invariablemente, los hechiceros del psiquismo (no necesariamente psicólogos o psiquiatras en el sentido serio de la palabra) para conjurar ese tabú socialmente inaceptable: que no se pueda hacer nada.
(:::) ¿Cuántos desempleados, desahuciados o trabajadores autónomos arruinados habrán acabado por creer en esta crisis que son su “falta de personalidad”, su “pesimismo”, su poca “agresividad” en las relaciones humanas, su escasez de ilusión y, en suma, su “negatividad” lo que ha forjado su fatal destino? ¿Cuántas víctimas de la injusticia o de la casualidad se habrán convertido en culpables con este falaz argumento que “psicologiza” su fracaso y les hace más manejables? ¿Cuántas veces hemos oído que en materia económica todo es cuestión de “psicología”, que es el “pensamiento negativo” lo que lleva al empobrecimiento y a la ruina, como si hubiera bastado que, en lugar de la malhadada “educación para la ciudadanía”, se hubiera ofertado en la ESO una buena asignatura de “pensamiento positivo” que fomentase el espíritu emprendedor con las armas de la terapia cognitiva para haber evitado la “falta de alegría” en el consumo interno y en el crédito bancario que tanto daño nos ha hecho?
Para ver el artículo completo pinchar aquí.
José Luis Pardo, Pensamiento negativo, Babelia. El País, 05/04/2014
Solo dejo algún párrafo que me ha llamado la atención y que cuestiona nuestra manera de actuar.
De todas partes nos llega una formidable presión para “ser positivos”. Según los más supersticiosos, ello nos conviene porque pensar positivamente puede conducirnos al éxito (y ellos suponen que es allí adonde todos queremos ir) o a la superación de las adversidades. Estos supersticiosos, en general, saben por supuesto que tal cosa es mentira, es decir, no pueden ignorar que no existe relación de causalidad entre nuestro pensamiento y los hechos, propicios o desafortunados, que nos ocurren, aunque hagan circular —volando muy bajo— “teorías” que pretenden extraer del psiquismo una presunta “energía” capaz de detener las ruedas de un coche o el crecimiento de un tumor, y que son a la pobreza de espíritu lo que la “comida rápida” es a la miseria material, es decir, una manera muy poco eficaz y bastante dañina, aunque también muy barata, de engañar a la necesidad. Pero la ineficacia, como bien sabemos, nunca ha sido motivo suficiente como para desactivar la superstición.
(...) El oficial que, para cumplir la orden de tomar una colina en una guerra, grita: “¡Adelante!” al pelotón que se dirige a una muerte segura, ¿qué podría contestar a la tropa que objetase que si avanzan les matarán? “¿No seáis negativos?”. “¿Pensad positivamente?”. “¿Yes, we can?”. “¿Sí se puede?”. En una época que se dice tan poco heroica como la nuestra, no conseguimos desembarazarnos del prejuicio épico que convierte en la peor de las vergüenzas el darse por vencido y “tirar la toalla”, incluso cuando la victoria es imposible o inmoral. Y como antaño sucedía con los magos y los augures, en situaciones desesperadas o insufribles —o sea, cuando ya nada se puede hacer— aparecen, invariablemente, los hechiceros del psiquismo (no necesariamente psicólogos o psiquiatras en el sentido serio de la palabra) para conjurar ese tabú socialmente inaceptable: que no se pueda hacer nada.
(:::) ¿Cuántos desempleados, desahuciados o trabajadores autónomos arruinados habrán acabado por creer en esta crisis que son su “falta de personalidad”, su “pesimismo”, su poca “agresividad” en las relaciones humanas, su escasez de ilusión y, en suma, su “negatividad” lo que ha forjado su fatal destino? ¿Cuántas víctimas de la injusticia o de la casualidad se habrán convertido en culpables con este falaz argumento que “psicologiza” su fracaso y les hace más manejables? ¿Cuántas veces hemos oído que en materia económica todo es cuestión de “psicología”, que es el “pensamiento negativo” lo que lleva al empobrecimiento y a la ruina, como si hubiera bastado que, en lugar de la malhadada “educación para la ciudadanía”, se hubiera ofertado en la ESO una buena asignatura de “pensamiento positivo” que fomentase el espíritu emprendedor con las armas de la terapia cognitiva para haber evitado la “falta de alegría” en el consumo interno y en el crédito bancario que tanto daño nos ha hecho?
Para ver el artículo completo pinchar aquí.
José Luis Pardo, Pensamiento negativo, Babelia. El País, 05/04/2014
El nuevo empleo.
Un nuevo artículo titulado La muerte del "curriuculum vitae· publicado en El País Semanal con fecha de 27 de octubre de 2013 y firmado por Borja Vilaseca. No estoy de acuerdo totalmente con él, pero tiene cuestiones interesantes.
No creo que todo el mundo pueda elegir ser emprendedor. Siempre habrá asalariados. Pinche aquí para leerlo.
No creo que todo el mundo pueda elegir ser emprendedor. Siempre habrá asalariados. Pinche aquí para leerlo.
El trabajo de buscar trabajo.
En el País Semanal del día 21 de octubre de 2012, se publicó un artículo sobre buscar de trabajo bastante interesante, escrito por Raimon Samsó.
Se le recomiendo a cualquiera que quiera buscar trabajo.
Cinco puntos destaca:
1. Hay que llegar a las entrevistas. Fase final, normalmente del proceso de selección.
2.Tener nuevas habilidades para los nuevos puestos de trabajo que se demandan.
3. El empleado debe ser "imprescindible" en la empresa, dado el alto desarrollo tecnológico y la escasez de trabajo para las personas.
4. Buscar varios medios para mandar currículum. No sólo Internet. Conocidos, cartas a empresas de nuestro sector, etc.
5. Es necesario prepararse el proceso de selección. Es un trabajo más.
Una cuestión que comenta y con la que estoy de acuerdo. Se valora más hoy la actitud, que la aptitud. La actitud es más difícil de cambiar. Por el contrario el saber, los conocimientos se pueden aprender.
También voy a sintentizar como deber ser un currículum, según el autor del artículo, aunque no siempre es posible.
- Dos páginas como mucho.
- El currículum debe adaptarse a la empresa que nos ofrece el trabajo. Para cada empresa un currículum distinto.
- Siempre se acompaña de una carta de presentación. Donde debemos vendernos. Debemos motivar porque queremos ese trabajo.
- Debemos si es posible, y cuantificarlo, cuanto la empresa va a ganar o no perder con nosotros.
- Si es posible, mandar un videocurriculum.
- Demostrar una progresión en nuestra trayectoria profesional.
- Entregarlo en mano.
Se le recomiendo a cualquiera que quiera buscar trabajo.
Cinco puntos destaca:
1. Hay que llegar a las entrevistas. Fase final, normalmente del proceso de selección.
2.Tener nuevas habilidades para los nuevos puestos de trabajo que se demandan.
3. El empleado debe ser "imprescindible" en la empresa, dado el alto desarrollo tecnológico y la escasez de trabajo para las personas.
4. Buscar varios medios para mandar currículum. No sólo Internet. Conocidos, cartas a empresas de nuestro sector, etc.
5. Es necesario prepararse el proceso de selección. Es un trabajo más.
Una cuestión que comenta y con la que estoy de acuerdo. Se valora más hoy la actitud, que la aptitud. La actitud es más difícil de cambiar. Por el contrario el saber, los conocimientos se pueden aprender.
También voy a sintentizar como deber ser un currículum, según el autor del artículo, aunque no siempre es posible.
- Dos páginas como mucho.
- El currículum debe adaptarse a la empresa que nos ofrece el trabajo. Para cada empresa un currículum distinto.
- Siempre se acompaña de una carta de presentación. Donde debemos vendernos. Debemos motivar porque queremos ese trabajo.
- Debemos si es posible, y cuantificarlo, cuanto la empresa va a ganar o no perder con nosotros.
- Si es posible, mandar un videocurriculum.
- Demostrar una progresión en nuestra trayectoria profesional.
- Entregarlo en mano.
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