Traducir

Mostrando entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas

Respuesta de de María Elvira Roca Barea

Respuesta de de María Elvira Roca Barea 

De un texto de Don Edgar Straehle Porras, profesor de la Universidad Abierta de Cataluña, está sacado casi todo lo que doña Patricia Rodríguez Blanco publica en El País en una página sin precedentes, creo, en la historia del periodismo español. Tengo ese honor.
Doña Patricia Rodríguez Blanco sabe perfectamente en cuántos errores intencionados y tergiversaciones incurre el señor Straehle Porras porque hemos intercambiado correos electrónicos al respecto. Esto, sin embargo, no le ha causado la menor preocupación. Quiere decirse que le consta casi todo lo que viene a continuación.
1. La comparación entre los nazis y los aztecas efectivamente no está en el texto citado de Clendinnen sino en una entrevista de esta autora que puede leerse aquí.
Puede hallarse también en Alon Confino (Foundational Pasts: The Holocaust as Historical Understanding, Cambridge University Press, pág. 129). De manera que tenemos que la comparación entre los aztecas y los nazis no es fruto de mi imaginación sino que también la han hecho otros autores entre ellos la propia Clendinnen.
2. Lutero en la Noche de los Cristales Rotos
Las relaciones del nacionalismo alemán más virulento con Lutero y la iglesia luterana son difíciles de obviar. Incluso en años muy recientes, como puede verse en un cartel de hace poco del partido NPD en Alemania. Es cierto que esta horrible noche fue presentada por las autoridades nazis como una reacción espontánea de la población por el asesinato de Ersnt vom Rath pero no lo fue. Es extraño e inquietante que alguien se haga eco de este argumento a estas alturas. Se trató más bien de una excusa. Y desde luego no es creación mía la asociación de este hecho lamentable con el cumpleaños de Lutero, como se hizo en su época y recientemente, tal y como relata, por ejemplo, Hans Martin Kirn. 
3. Propaganda protestante y católica
Olvida señalar El País que en Imperiofobia se está tratando de la zona de Estrasburgo. Resulta evidente que si se amplía esta zona geográfica también se ampliará el número de escritos propagandísticos, tanto protestantes como católicos. Resulta muy obvio.
4. Ejecuciones de Calvino
Calcular el número de muertes que produjo el calvinismo en Ginebra solo puede hacerse por aproximación y varía de unos a otros autores. La mejor forma de hacerse una idea de cómo funcionaba este régimen de terror es el libro de Stephan Zweig titulado Castellio contra Calvino que aparece mencionado en la bibliografía, cosa que El País parece ignorar. Las cifras que se mencionan en Imperiofobia son de esta obra que está citada a pie de página, aunque doña Patricia no lo señala.
5. Los incas, los españoles y el reportaje de La 2
Este es un momento especialmente brillante de doña Patricia Rodríguez Blanco. Puede el lector comprobar en el vídeo que aquí se ofrece que lo que se oyó en esta cadena de televisión española es exactamente lo que se dice en Imperiofobia (pág. 459 de la edición 31). ¿Esto es torpeza o vileza?
6. El trato en las colonias
Que hubiera quejas, discriminaciones o incumplimientos de las leyes no convierte en inexistente el régimen virreinal ni su arquitectura administrativa y jurídica. De la misma manera que las violaciones de una ley no la invalidan. Las cárceles están llenas porque no se cumplen las leyes ni aquí ni en Dinamarca. Y por eso mismo hay policía y jueces en todas partes. Por supuesto que había discriminaciones y ladrones y asesinos. Como ahora.
7. Batallas de Ultramar
La mención a este conflicto no supone cambio alguno para el contenido del texto ni afecta a su sentido. No está desde luego entre las grandes guerras de la época, que es aquello de que se trata, ni puede remotamente compararse con las que se mencionan como grandes conflictos bélicos en los que España se haya visto involucrada. Voy a ayudar a Straehle-doña Patricia con otro gazapo. Se dice en Imperiofobia que a Enrique VIII le sucedió María I, hija de Catalina de Aragón. Pues no es exactamente así. Entre uno y otra fue reina de Inglaterra durante 9 días Juana Grey en 1553. Ambos asuntos, como se ve, son de crucial importancia en el desarrollo argumental de Imperiofobia y su omisión modifica radicalmente el contenido.
8. La reina Isabel y sus persecuciones
Estas son las citas de W. Cobbett que Straehle-doña Patricia parecen no haber leído:
"Cuando uno mira los hechos, cuando uno ve a qué abyecta esclavitud redujo Elizabeth a la nación y, especialmente, cuando ve esta comisión [se refiere a la High Commission creada para perseguir la disidencia religiosa], es imposible para nosotros no reflexionar con vergüenza sobre lo que hemos estado durante tanto tiempo diciendo contra la Inquisición española, que desde su inicio no ha cometido tantas crueldades como esta primera reina protestante cometió en un solo año de los cuarenta y tres de su reinado", pág. 362.
Y hay más: "[Dada la incertidumbre entre la población provocada por la presencia de la Armada] si los católicos hubieran hecho caso a su justo resentimiento, podrían haber incrementado la sensación de peligro; por tanto, la generosidad de su conducta al no hacerlo, hubiera merecido alguna relajación en el cruel trato que habían padecido hasta el momento bajo su cetro de hierro (el de Isabel I).
No se produjo, sin embargo, tal relajación; fueron incluso tratados con todo tipo de bárbara crueldad, sujetos a una inquisición infinitamente más severa que aquella que la de España haya o hubiera tenido jamás, e incluso bajo la mera sospecha de desafección, encarcelados, torturados y no de manera infrecuente condenados a muerte", pág. 362.
Y hay más: "Hablemos de las Hogueras de Smithfield [lugar de ejecuciones en Londres que forma parte desde Fox del imaginario protestante]. Hogueras, ciertamente que todos los católicos severamente condenan, pero qué, ¡buen Dios!, fue la muerte de aproximadamente doscientas setenta y siete personas, aunque cruel e inmerecida, en relación a los tormentos arriba descritos que se infligieron por más de doscientos años sobre millones y millones de personas, por no hablar de los miles y miles de católicos que fueron durante ese periodo, torturados hasta la muerte, asesinados en prisión, colgados, destripados y descuartizados", pág. 362. 
Como verá, no se ha torcido ni violentado la información de Cobbett. Al contrario. Más bien se ha pretendido evitar entrar en guerras de cifras de muertos y horrores. Lo dicho en Imperiofobia es suficiente para que quede claro que la intolerancia religiosa no fue en España ni más virulenta ni más cruel que en otros lugares de Europa. Si a alguien interesa que la mayor parte de los españoles siga creyendo esto, que tenga la bondad de explicar sus motivos.
9. Las ejecuciones de la Iglesia anglicana
El título de este apartado es erróneo porque la Iglesia anglicana como tal no ejecutó nunca a nadie. Jamás he afirmado yo tal cosa. Son "titulares" de doña Patricia. En Inglaterra eran los tribunales civiles los encargados de reprimir la disidencia religiosa. Estas son las fuentes. Los datos no son míos:
"Sir James Stephen deduce 'que si el promedio de ejecuciones en cada contado fue de 20 o un poco más que un cuarto del número de sentencias capitales en Devonshire en 1598, esto supondría 800 ejecuciones al año en los 40 condados ingleses', esto es 11.200 en 14 años, contra las de Torquemada (6.024) en el mismo periodo y alguna reducción sobre 264.000 ejecuciones en un periodo de 330 años, la duración de la Inquisición en España contra los 23.112 de Llorente y los 202.244 condenados por este tribunal en este periodo". Esto lo afirma Sydney Smith, clérigo anglicano, apoyándose en los datos de Stephen. 
10. Protestantes perseguidos por la Inquisición
No es lo mismo encausado que condenado ni es lo mismo condenado que condenado a muerte ni es lo mismo luterano que protestante.
Efectivamente el título está incompleto por error, que será puntualmente subsanado. Schäfer da la cifra de 220 ejecutados, que es la que aparece en mi texto. De hecho doña Patricia tampoco da el título completo que es Protestantismus und der Inquisition im 16. Jahrhunder. Nach den Originalakten in Madrid und Simancas bearbeitet. Y la cifra de 12 ejecutados procede de los martirologios luteranos, en los que no aparecen reconocidos otros mártires protestantes. Habrá que sugerirles que varíen su criterio. Francamente no se acierta a entender qué es lo que quiere señalarse en este punto. Aparte de enredar. Datos mucho más actualizados que los de Schäfer están en Historia de la Inquisición española de Jaime Contreras.
11. Las torturas de la Inquisición
Este es otro momento especialmente ilustrativo de las tergiversaciones de doña Patricia. En los vídeos que se adjuntan puede oírse al profesor Haliczer afirmando exactamente lo que se dice en Imperiofobia.
El visionado de la totalidad del documental The Myth of the Spanish Inquisition es muy recomendable ya que en él intervienen numerosos historiadores y por lo tanto es extremadamente difícil de manipular.
12. Propaganda en la Rebelión en Flandes
El señor Straehle-doña Patricia olvidan señalar cuál es el desarrollo argumental en que la cita se inserta y este es el de la propaganda (la guerra de papel) que ha convencido a los habitantes de los Países Bajos, tanto en las clases bajas como en las altas, de que sus impuestos son un abuso. Parker atribuye esto a que están mal informados y no se extraña de que la gente común lo esté puesto que también lo está la gente aristocrática como el conde de Lalaing. Hasta ahí lo que Parker señala. Lo que yo añado es que no se trata de hecho de mera desinformación, sino que esta había sido conscientemente provocada a través de la propaganda orangista. Lo que se elimina con los puntos suspensivos no añade ni quita nada al argumento principal y por esto va en puntos suspensivos. Es más: precisamente esta frase suprimida viene a reforzar la idea desarrollada por Parker y por mí recogida de que las rebeliones en los Países Bajos nacieron de la oligarquía y no fueron populares. Obsérvese que la frase "peor informados representantes de los contribuyentes convocados a los Estados Generales en marzo de 1556" no supone cambio alguno a la exposición de la idea central, que es la influencia de la propaganda en la opinión pública. Ni tampoco la presencia o ausencia de Lalaing, cuya peripecia personal no se trata en el texto.
El señor Straehle-doña Patricia-El País extraen la cita de su contexto y atribuyen la supresión mentada a intenciones imaginadas pero que, con el texto delante de los ojos, no tienen absolutamente nada que ver con el tema que se está tratando, como cualquiera puede comprobar. De hecho la frase puede añadirse y no cambia en nada el sentido de los párrafos.
El error en la fecha ya está corregido.
13. Anticatalanes y antiaragoneses
Como cualquiera puede comprobar, el texto de Arnoldsson trata de los prejuicios anticatalanes y también antivalencianos (las putas valencianas, por ejemplo) y no parece que sea faltar a la verdad considerar ambos englobados bajo la denominación antiaragoneses para referirse a la primera etapa de la hispanofobia. El señor Straehle que es un independentista no nacionalista (pendiente de exégesis) saltó como un resorte ante la posibilidad de que lo catalán quedara anegado e invisible en lo aragonés. Puede que él y doña Patricia-El País consideren que lo catalán engloba también a lo valenciano, pero este es un punto de vista francamente discutible.
14. La alucinación colectiva
El libro de Arnoldsson, que es magnífico, resulta esencial en el estudio de la leyenda negra. Sus planteamientos, sin embargo, no son compartidos al cien por cien por todos. Así Maltby, por ejemplo, rechaza la idea de Arnoldsson de que la leyenda negra se iniciara en Italia y fuera luego copiada en otros lugares de Europa. Maltby insiste que en no debe darse prioridad a unas fuentes sobre otras con el consolador principio de la cronología. Que la leyenda negra no se acabó en la época que Arnoldsson indica es algo que dicen muchos autores, no solo yo. A su pervivencia posterior dedica Powell los capítulos finales de la parte II: Hispanoamérica adopta la leyenda negra y Continuidad hispanofóbica en los Estados Unidos. Esto se publicó mucho antes de que el ayuntamiento de Los Ángeles suprimiera el Columbus Day o fueran destrozadas o decapitadas las estatuas de fray Junípero Serra o López Obrador manifestara su singular sentido de la historia. Para lo mismo tiene también interés la parte III del libro de Powell. También abunda sobre ello García Cárcel, que aunque niega la leyenda negra se ocupa de ella, en su La leyenda negra. Historia y opinión en el Capítulo 3 titulado Siglo XIX: nacionalismo y criollismo y el capítulo 4, Siglo XX: entre conmemoraciones y desagravios. Y hay mucho más sobre esto. Muchísimo más, aunque el señor Straehle y doña Patricia parecen ignorarlo con empeño.
Evidentemente cualquier error que pueda haber en Imperiofobia será corregido, lo cual contribuirá a mejorar el libro y en modo alguno cambiará ni su estructura argumental ni su contenido. Es más si todo lo que se señala en El País fuera cierto, y ya hemos visto que no lo es, esto no cambiaría ni un 0,001 por ciento. De manera que es muy de agradecer este empeño en peinar con lupa sus cientos de páginas y referencias bibliográficas.
Los propósitos de toda esta campaña de difamación y desprestigio pueden resumirse en varios puntos, todos ellos interconectados y es importante que la opinión pública los conozca.
1. El asunto de la leyenda negra es de derechas. Obsérvese que esto lo repiten obsesivamente, como un mantra, todos los implicados en la campaña, desde Villacañas a Pérez Reverte. Ello significa que es un objetivo principal. Colocada la hispanofobia en ese campo, por deslizamiento natural, cualquier alusión que haga a la leyenda negra puede ser considerada facha. Conservador, de derechas, facha, fascista, nacionalcatólico. Ello convierte a este problema histórico en un asunto político de primera magnitud en este momento. Inmediatamente, por miedo a ser considerado facha, que es una palabra temida por el español medio como ninguna otra, ya no se aludirá ni a la leyenda negra ni a la hispanofobia. Esto dejará su argumentario libre para ser usado de nuevo cada vez que sea necesario sin que haya respuesta.
Es evidente que la leyenda negra no es asunto ni de derechas ni de izquierdas puesto que existe desde mucho antes de que la derecha o la izquierda tuvieran vida. A esto hay que añadir que aquellos historiadores que han investigado y publicado sobre el particular son extranjeros en su mayoría y que sus trabajos nada tuvieron que ver con el frentismo político. Por otra parte se da la particular circunstancia de que ha sido durante el gobierno de Pedro Sánchez Castejón cuando se han producido las únicas publicaciones con beneplácito oficial relacionadas con este problema: La imagen de la presencia de España en América (1492-1898) en el cine británico-estadounidense, de Esteban Vicente Boisseau, obra premiada por el Ministerio de Defensa que dirige Margarita Robles, que es un agente doble y trabaja para la derecha, y España, una historia global, de Luis F. Martínez Montes, que fue presentada por el ministro de Exteriores Josep Borrell, que también debe ser un agente doble. Tendremos entonces que considerar que el gobierno socialista colabora con los conservadores proporcionando argumentos a la derecha.
2. El siguiente objetivo es que cale en la opinión pública que la leyenda negra ya no existe. El propósito es el mismo: dejar en franquía su argumentario para que pueda ser usado a voluntad. La hispanofobia, como explicó Rafael Altamira, otro fascista irredento que murió en el exilio en México en 1951, es una herramienta de guerra, que si no se desactiva puede ser empleada una y otra vez.
3. La campaña tiene otro propósito: aviso a navegantes. A la vista del linchamiento mediático que se ha desatado contra mí y mi trabajo, ya sabe cualquiera que decida escribir sobre la leyenda negra y la hispanofobia o investigar sobre alguna de sus múltiples manifestaciones lo que le va a caer encima, especialmente en el ámbito universitario. Nadie que quiera tener una carrera académica si no exitosa al menos confortable osará meterse en este jardín. De manera que silencio. Sobre todo silencio. Es una forma de intimidación que acobardará a los jóvenes y devolverá la leyenda negra a la situación anterior a la publicación de Imperiofobia: a las catacumbas de algunos investigadores que probablemente tendrán que seguir siendo extranjeros.
4. La publicación de Imperiofobia concitó un extraño acuerdo y lo que parecía un principio de reconciliación de los españoles con su historia. Es por lo tanto esencial para los promotores del frentismo acabar con esto por cualesquiera medios a su alcance, toda vez que es prioritario eliminar todo aquello que pueda provocar acuerdo o consenso en la sociedad española de hoy. Y es particularmente importante que los españoles mantengan una relación conflictiva o atormentada con su historia, porque esto producirá más complejos y una fuente inagotable de conflictos internos que será aprovechada por quienes buscan en estos momentos tensionar la vida pública española en su propio beneficio.
La campaña de desprestigio continuará sin duda. Sin embargo, los Villacañas, Martínez Shaw, Straehle, Pérez Reverte, El País y otros tendrán que bailar solos. Es posible que pronto se publique que quien aparece en el documental The Myth of the Spanish Inquisition no es el profesor Haliczer sino un avatar suyo fabricado por mí o que Imperiofobia es el resultado de haber plagiado un papiro de Oxirrinco. No cuenten con mi participación. Mi tiempo y mi energía no se van a desperdiciar en dar combustible a esta burda y deshonesta maniobra de linchamiento mediático. De otro modo cabe el peligro que anunciaba la vieja fábula:
Peregrinos a la Meca / a la par iban dos árabes / y los perros al camino / les salían a ladrarles / Sin hacerles caso el uno / prosiguió siempre adelante, / pero, airado, el otro, piedras / no cesaba de tirarles. / De la Meca al año justo / regresaba el caminante / y halló al otro todavía / enredado con los canes. / "Pero, infeliz, ¿no comprendes / que hasta el fin de su viaje / nunca llega el que hace caso / de los perros que le ladren?".
Esta campaña me ha refirmado en mi confianza en el futuro. Porque Imperiofobia es solo un libro. Solo un libro de una maestra de pueblo. Como explicó Ilya Prigogine en su teoría del caos, pequeñas variaciones en las condiciones iniciales de un proceso determinan resultados totalmente diferentes. A veces cosas muy grandes dependen de cosas muy pequeñas. El futuro no está escrito y las grandes crisis son también grandes oportunidades.

Comentarios sobre Imperiofobia y Leyenda Negra por parte de Edgar Straehle

Comentarios sobre Imperiofobia y Leyenda Negra por parte de Edgar Straehle.

Parte I:

https://conversacionsobrehistoria.info/2019/07/21/historia-y-leyenda-de-la-leyenda-negra-i-el-retorno-de-la-leyenda-negra-y-roca-barea/

Parte II

https://conversacionsobrehistoria.info/2019/07/28/historia-y-leyenda-de-la-leyenda-negra-ii-la-respuesta-de-villacanas-a-imperiofobia/


Parte III

https://conversacionsobrehistoria.info/2019/08/01/historia-y-leyenda-de-la-leyenda-negra-y-iii-reflexiones-finales/

A vueltas con La Leyenda Negra española.

El libro "Imperiofobía" de María Elvira está, según algunos autores,  lleno de citas erróneas. El País publicó un artículo firmado por Patricia R. Blanco el 20 de diciembre de 2019, que reproducimos. ´

No sé cuantas citas contiene el libro, pero si solo contiene las que refiere el atriculo de Patricia, la hipótesis del libro se mantiene intacta.


Imperiofobia y leyenda negra: Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español (Siruela 2016), uno de los ensayos históricos más vendidos de los últimos años (más de 100.000 ejemplares, según la editorial), contiene citas imprecisas, tergiversadas y apócrifas que contribuyen a sostener la tesis del libro: la hispanofobia perdura en el siglo XXI y obedece a tópicos falsos que fabricó especialmente el mundo protestante por la envidia que suscitaba el Imperio español en el siglo XVI.
Un examen detenido del ensayo y de las fuentes citadas ha servido para localizar una treintena de casos en los que Roca Barea ofrece cifras abultadas (al asegurar, por ejemplo, que un documental de la BBC cuantifica en 1.500 millones los incas que perecieron en la conquista, cuando este habla en realidad de 15 millones), establece dudosos paralelismos con el nazismo o saca a colación el nombre de prestigiosos investigadores con datos que luego no se encuentran en los estudios invocados. El historiador Edgar Straehle, técnico superior en el Museo de Historia de Barcelona (Muhba) y profesor asociado en la Universidad de Barcelona, analizó recientemente la 20ª edición del ensayo en el blog Conversación sobre Historia para concluir que Barea incurre en “una reiterada mala praxis investigadora a lo largo de todo el libro”. Straehle encontró más de 20 ejemplos, a los que hay que añadir otros 10 hallados por este diario.
“Tomo la parte que me interesa de la página [de los libros aludidos] y omito lo que no tiene relación con el asunto que se está tratando”, explica en conversación telefónica Roca Barea, que se ha convertido en un referente del pensamiento conservador español y que fue propuesta en 2019 para el premio Princesa de Asturias en Ciencias Sociales. La autora, que acusa a Straehle de hacer “interpretaciones absolutamente torticeras”, critica el “asombroso” empeño contra su libro y califica de “prodigioso” el esfuerzo realizado para detectar errores en las “más de mil referencias” que asegura que emplea.
Estos son algunos de los ejemplos más llamativos, cotejados por EL PAÍS en la 23ª edición:

1. El Imperio azteca y los nazis

Roca Barea afirma en Imperiofobia que Inga Clendinnen, historiadora australiana, “comenta con humor” en su libro Aztecs: An Interpretation que “lamentar la desaparición del Imperio azteca es más o menos como sentir pesar por la derrota de los nazis en la Segunda Guerra Mundial” (página 316). EL PAÍS no ha encontrado ninguna alusión al nazismo, el fascismo o Hitler en las 444 páginas del libro. Al ser preguntada por EL PAÍS, la autora admite su error y asegura que la cita es de Alon Confino, pero que Clendinnen hizo afirmaciones similares en una entrevista publicada en www.australianbiography.gov.au. En este caso, Clendinnen sí menciona a nazis y aztecas pero en un contexto muy diferente al descrito por Roca Barea: “Lo primero que debes hacer con quien estás tentado a llamar como el mal, sean nazis o guerreros aztecas, o casi cualquier persona, porque el mal de una persona es el idealismo de otra, es ir al foco más cercano posible para ver lo que realmente creen que están haciendo” .

2. Lutero en la Noche de los Cristales Rotos

No es la anterior la única alusión dudosa del libro al Tercer Reich. Roca Barea escribe que la “tristemente famosa Noche de los Cristales Rotos en la madrugada del 9 al 10 de noviembre de 1938 fue justificada como una operación piadosa en honor del aniversario de Lutero” (página 191).
Es cierto que aquel día se cumplía el 455º aniversario del nacimiento de Lutero, pero omite un dato fundamental sobre el que existe consenso historiográfico: los nazis presentaron los linchamientos y ataques contra judíos y sus propiedades no como una conmemoración del teólogo sino como resultado de la indignación popular por el asesinato tres días antes de Ernst von Rath, secretario de la Embajada alemana en París, a manos del joven judío Herschel Grynszpan.

3. Propaganda católica

Lutero es un personaje recurrente en las páginas de Imperiofobia. En ellas, Roca Barea compara los “3.183 panfletos” que atribuye al padre de la Reforma para difundir el protestantismo con la cifra mucho menor de textos católicos publicados en esos años, que “según [Mark U.] Edwards, alcanza la ridícula cifra de 247 panfletos” (página 181).
Según la obra aludida —Printing, Propaganda and Martin Luther (Impresión, propaganda y Martín Lutero)—, se distribuyeron un total de 1.763 escritos propagandísticos católicos en tierras alemanas, tanto en latín como en alemán, entre 1518 y 1555. Si se tiene en cuenta un periodo más breve, entre 1518 y 1539, la cifra es de 1.161. E incluso, si se contemplan solo las obras escritas en alemán en esta última franja de tiempo, el número es de 514, más del doble de los señalados por Roca Barea. La cifra “247” es el número de escritos católicos propagandísticos publicados entre 1530 y 1534.

4. Las ejecuciones de Calvino

Roca Barea también se detiene en el otro gran teólogo de la Reforma, Calvino. “En cuatro años mandó quemar a 54 personas, entre ellas a Miguel Servet” , afirma la autora en la página 189 sobre la persecución contra los católicos, dato que atribuye a Sally Stepanek en su obra John Calvin. Más adelante, Roca Barea escribe que “la intolerancia calvinista alcanza las 500 personas en un periodo de unos 10 años”, en esta ocasión, sin especificar de dónde proviene el dato.
Este diario no ha encontrado en la obra de Stepanek alusiones al número de personas que Calvino condenó a la muerte en la hoguera.

5. ¿Cuántos incas fueron “aplastados” por los españoles?

Una de las tesis centrales del libro es que la hispanofobia continúa presente en el siglo XXI: “A quienes vienen anunciando el fin de la hispanofobia o la leyenda negra, solo cabe recomendarles que vean los documentales de La 2 de Televisión Española, tanto nacionales como foráneos (…) El 20 de mayo de 2014 a las 17.30 horas se emitió el reportaje sobre Sudamérica titulado Andes: The Dragon’s Back (BBC, 2007), donde se afirma: ‘1.500 millones de incas fueron aplastados por solo 200 aventureros españoles’. ¿Había 1.500 millones de seres humanos en el planeta cuando los españoles llegaron a América?” (página 459).
En el minuto 48.18 del documental se puede escuchar: “15 millones de incas fueron aplastados por solo 200 aventureros españoles” .

6. El trato a las colonias

América, y el papel de los españoles en la conquista, son también recurrentes en Imperiofobia. En sus páginas, Roca Barea omite frases que contradicen sus tesis cuando cita un pasaje de Árbol de odio, de Philip Powell, un hispanista a quien recurre para demostrar que el Imperio español no hacía diferencias entre los pueblos ibéricos y los de América: “El concepto básico del Imperio español no fue lo que nosotros llamamos hoy día colonial. Más bien puede calificársele como el de varios reinos de ultramar oficialmente equiparados en su categoría y dependencia de la Corona con los similares de la Madre Patria (…). En general, la Corona no intentó imponer en América algo extraño o inferior a lo que regía en la Península” (página 296).
Powell admite que el Imperio español se esforzó por hacer valer en América las mismas normas que se aplicaban en la Península. Pero entre las frases que Roca Barea resume con la fórmula de los tres puntos suspensivos entre paréntesis se incluyen afirmaciones como esta: “En la práctica, los peninsulares consideraban a los nacidos en América, de sangre hispana, como inferiores, y esta fue la causa de frecuentes antagonismos entre coloniales y europeos, factor importante en las guerras de independencia”.

7. Batallas de ultramar

En un capítulo dedicado al “antiamericanismo en España”, Roca Barea escribe: “Recuérdese que desde la invasión de la Santa Alianza en 1823, Estados Unidos es el único país con el que España ha estado en guerra, excepto alguna escaramuza colonial en Marruecos” (página 80).
No es cierto. España se enfrentó en la guerra Hispano-Sudamericana, entre 1865 y 1866, contra una alianza formada por Chile, Perú, Bolivia y Ecuador.

8. “La reina Isabel provocó más muertes que la Inquisición”

Imperiofobia plantea un examen en paralelo del Imperio español y el Reino de Inglaterra. Roca Barea compara así las muertes causadas por la reina Isabel de Inglaterra con la Inquisición: “William Cobbet, autor protestante afirma en su History of the Protestant Reformation in England and Ireland que la reina Isabel provocó ella sola más muertes que la Inquisición en toda su historia” (página 210).
En su libro, Cobbet señala que los católicos que defendieron Inglaterra del ataque español de la Armada Invencible en 1588 fueron tratados por la reina Isabel “con todas las especies de crueldad bárbara, sometidos a una Inquisición infinitamente más severa que la que España haya jamás tenido” . Y aunque llega a tildar de “abyecta” la esclavitud a la que la reina Isabel redujo “a la nación”, tal y como apunta Roca Barea en un correo electrónico, no afirma en ningún momento que el número de muertes ordenadas fuera superior a las causadas por la Inquisición.

9. Las ejecuciones de la Iglesia anglicana

La Iglesia anglicana es responsable de más ejecuciones que la Inquisición, escribe también Roca Barea: “Sir James Stephen calculó que el número de condenados a muerte en Inglaterra en tres siglos alcanzó la escalofriante cifra de 264.000 personas” (página 279). La obra aludida se titula Criminal Procedures from the Thirteenth to the Eighteenth Century, pero no hay rastro de este dato ni de otro similar en el libro.
Según admite Roca Barea, la cita procede de otro autor, Sydney F. Smith, no mencionado en Imperiofobia. La cifra de 264.000 es un cálculo que hace Smith a partir de una frase de Stephen. Este último afirma en A History of the Criminal Law of England: “Si el promedio de ejecuciones fuera de 20 o algo más de una cuarta parte del número total de sentencias capitales en Devonshire en 1598, esto harían 800 ejecuciones en un año en los 40 condados ingleses” . De lo que Smith deduce que en “330 años” Inglaterra habría ajusticiado a 264.000 personas. Esta lógica supone admitir sin otros datos que lo avalen que cada año, y durante más de tres siglos, fueron condenadas a muerte al menos 800 personas.

10. ¿Muertos en tres siglos o solo en el XVI?

La escritora también incurre en errores cuando menciona datos sobre las ejecuciones del tribunal eclesiástico español. Atribuye al investigador protestante Ernst Schäfer la cifra de “220” protestantes condenados por la Inquisición española entre 1520 y 1820. Y añade, “de ellos solo 12 fueron quemados” (página 279).
En la cita a pie de página, la escritora alude al libro Beiträge zur Geschichte des spanischen Protestantismus und der Inquisition (Contribuciones a la historia del protestantismo español y la Inquisición). Pero no reproduce el título completo. Falta la parte final: “im sechzehnten Jahrhundert”, que significa “en el siglo XVI” . Es decir, el nombre de la obra acota la investigación a un siglo, no a los 300 años que menciona Roca Barea. La escritora argumenta en un correo electrónico que “el título está incompleto por error”. Pero tampoco incluye esos datos. La única vez que el autor usa la cifra de 220 es en esta cita: “De las aproximadamente 2.100 personas, que según nuestros registros han sido juzgadas por protestantismo, solo unas 220 han sido quemadas en persona y 120, en efigie [en ausencia del condenado se quemaba a una imagen que lo representara]”. Preguntada por esta cuestión, Roca Barea afirma: “El número total, dada la falta de documentación de las primeras décadas es difícil de establecer y no parece cuestión dedicar un capítulo a la guerra de cifras”.

11. Las torturas de la Inquisición

De la Inquisición española como alimento de la leyenda negra se ocupa Roca Barea en su libro, en el que afirma que “el profesor Haliczer, de la Universidad de Illinois, basándose en su trabajo sobre la Inquisición en Valencia hecho sobre el análisis de 7.000 casos, pone de manifiesto que solo se empleó la tortura en menos del 2% de los casos (página 280).
Según Haliczer, en su obra Inquisición y sociedad en el reino de Valencia, donde investiga el periodo comprendido entre 1478 y 1834, exclusivamente en el reino de Valencia, “la tortura fue administrada a 693 personas, o el 19,4%, desde 1540” .

12. Los precedentes de la rebelión flamenca

Sobre la rebelión flamenca de 1566, Roca Barea achaca, en parte, el origen de la revuelta a lo que denomina “la guerra de papel” o la difusión de panfletos para manipular a la opinión pública. Según la escritora, “en 1566 Manuel Filiberto de Saboya, gobernador general, advirtió a Felipe II de que se extendía la idea de que los Países Bajos soportaban la mayor parte de la carga fiscal del imperio y, aunque el rey se apresuró a presentar cuentas detalladas para demostrar que esto no era cierto, no sirvió de nada. El propio conde de Lalaig [sic], a la sazón gobernador al año siguiente, se queja de ello. Con encantadora ingenuidad, Parker escribe: ‘Si estas falsas ideas estaban tan profundamente arraigadas entre los ministros más importantes, no es de extrañar que los peor informados contribuyentes…estuvieran convencidos de que cualesquiera sumas que aprobaban se enviarían inmediatamente a España e Italia’. El conde de Lalaig no estaba en absoluto mal informado. Y si esta falsa creencia se hizo más o menos general fue porque se convenció a la opinión pública, a base de folletos y predicación, de que esto era así. Ya había empezado la guerra de papel” (página 247).
La cita correcta de Geoffrey Parker, en España y la rebelión de Flandes, es: “Los peor informados representantes de los contribuyentes convocados a los Estados Generales en marzo de 1556”. Es decir, la escritora utiliza hechos ocurridos 10 años antes —en 1556 según la parte de la cita que omite, y no en 1566— para explicar los precedentes del estallido de la rebelión flamenca. El conde de Lalaing (no Lalaig) no pudo quejarse en 1566 de la subida de impuestos, porque había muerto en 1558.
Y en cuanto a la manipulación de la opinión pública, Parker no habla de “los peor informados contribuyentes”, sino de “los peor informados representantes de los contribuyentes”. Roca Barea justifica así su omisión: “Lo que se elimina con los puntos suspensivos no añade ni quita nada al argumento principal”, que es que la “propaganda convenció a los habitantes de los Países Bajos, tanto en las clases bajas como en las altas, de que sus impuestos eran un abuso”.

13. “Anticatalanes” o “antiaragoneses”

Roca Barea asegura en Imperiofobia que Sverker Arnoldsson divide la etapa italiana de creación de la leyenda negra en dos, “la etapa antiaragonesa y la antiespañola propiamente dicha” (página 127).
Arnoldsson no habla de etapa “antiaragonesa” en toda su obra sino de “anticatalana” —dedica un capítulo a “las motivaciones económicas de una leyenda negra contra el comerciante catalán—. Es decir, que la leyenda negra, según el autor sueco, habría nacido en Italia insultando injustamente a los catalanes. “El texto de Arnoldsson trata de los prejuicios anticatalanes y también antivalencianos y no me parece que sea faltar a la verdad considerar ambos englobados bajo la denominación ‘antiaragoneses’ para referirse a la primera etapa”, explica la escritora.

14. “La mayor alucinación colectiva de Occidente”

Cuando la filóloga presentó el libro, el titular predominante en la prensa española fue que la leyenda negra de España es “la mayor alucinación colectiva de Occidente” (páginas 95, 188 y 283), cita que también atribuye a Sverker Arnoldsson. La frase exacta de Arnoldsson es: “En su tiempo era políticamente la leyenda negra una importante realidad, como en que en verdad fue durante dos siglos una de las alucinaciones colectivas más significativas de Occidente”. Si bien es cierto que Arnoldsson asegura que la leyenda negra española fue “la más afanosamente divulgada”, unas líneas después, el escritor, que publica la primera edición en 1960, escribe una frase que la escritora omite: “Este malintencionado mito está prácticamente en vías de extinción gracias a la moderna edad de las comunicaciones y el turismo”.