Pilar Mera
Al son del bígaro, esa caracola marina convertida en instrumento de viento por el folclore cántabro, Cabezón de la Sal recibió este sábado a Matilde de la Torre. Ochenta años y dos días después de su muerte en el exilio mexicano, sus huesos reposan al fin en casa, cumpliendo su deseo. Volver para descansar en su tierra a la que, como tantos compatriotas expulsados de su patria, no pudo regresar antes de morir.
Para muchos, el nombre de Matilde de la Torre no dirá demasiado. Perder en el olvido nombres como el suyo es otro de los dramas de la guerra. O más bien, otro de los robos de la dictadura, cuya represión no sólo arrasó las vidas de miles de personas, asesinadas, encarceladas, exiliadas, víctimas de la hambruna y la miseria. También contribuyó a perder el recuerdo de tantos, diluido en el tiempo entre mentiras y silencio.
Este retorno es una oportunidad para recuperar a una de las primeras diputadas españolas. Elegida por Asturias en las elecciones republicanas de 1933 y 1936, fue periodista, escritora, pedagoga, feminista… En los años veinte, fundó una academia en Cabezón de la Sal, donde preparaba estudiantes para el Bachillerato bajo los principios de educación integral de la Institución Libre de Enseñanza. Y también en su pueblo impulsó Voces Cántabras, coro de músicas populares, donde realizó una importante labor de recopilación del folclore regional. En 1931, se afilió al PSOE de la mano de Fernando de los Ríos. Defensora de postulados democráticos, estuvo muy próxima a Juan Negrín, por lo que fue una de los 35 socialistas expulsados del partido junto a él en 1946, que no fueron readmitidos hasta 2008.
El homenaje a Matilde de la Torre ha sido una hermosa oportunidad de actuar con unión y respeto hacia un referente democrático de nuestro pasado reciente. Liderado por Voces Cántabras, el coro que fundó hace más de un siglo, en la inhumación estuvieron presentes el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal, el Gobierno de Cantabria, el Congreso de los Diputados, el PSOE, la Fundación Matilde de la Torre… Instituciones de todos los niveles geográficos, representantes políticos de diferentes partidos e ideologías y agrupaciones sociales dejaron atrás el ruido para compartir la emoción, el recuerdo y la reivindicación del legado de una mujer excepcional y de una generación generosa, que trabajaron por mejorar su mundo y fueron castigados de manera brutal, arrancados de su hogar sin retorno.
Los bígaros callan su voz grave. Matilde ha vuelto a casa.